28/9/2011

Compañía de Jesús La Antigua Guatemala

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En 1561 su Majestad denegó la solicitud del obispo Marroquín, tocante al establecimiento de los padres de la Compañía de Jesús en Santiago.

El 4 de  enero de 1580, el gobierno municipal acordó pedir al visitador general de los Colegios de la Compañía Audiencia, y la fundación de una institución jesuita en Santiago.

El 12 de febrero de 1582, el ayuntamiento aprovechando la estancia de unos padres de la Compañía en la ciudad, les pidió fundar un Colegio y el 24 de abril le rogó a la Audiencia que permitiera esta fundación.

Juarros escribió  que en 1582 visitaron los jesuitas Guatemala para discutir la organización, pero no fue sino hasta 1607 que llegaron dos religiosos más con el propósito de fundar el Colegio de la Compañía de Jesús. Un informe al rey en 1740, da el año de 1607 como la fecha de la fundación.

Lo mismo que las tres primera órdenes monásticas, por un tiempo habitaron los jesuitas chozas  modestas y tenían sólo un iglesia pequeña.

El 18 de julio de 1626 se inauguró su primer templo formal. Fue dirigida su construcción por José de Porres, según Pardo, pero Chinchilla Aguilar la atribuye a Francisco Fernández de Fuentes.

Es muy probable que tenga razón este autor, puesto que no hay otra evidencia de obras de ningún José de Porres en aquel  entonces.

Un cuarto de siglo más tarde es cuando el renombrado arquitecto de este nombre inició su carrera.

En 1622, el rector de la Compañía presentó al obispo un breve librado por su Santidad que permitía que en los centros de estudios de los jesuitas (a cierta distancia de las universidades) se pudieran otorgar grados, inclusive el doctorado.

 

El mismo año mandó el obispo que se cumpliera  este breve del Papa, y una cédula real de 1625 autorizó el conferir grados.

Se leían filosofía, teología, gramática y retórica, pero no se dieron grados en aquella época porque empezó a conferirlos el Colegio de Santo Tomás el mismo  año.

Según Juarros, fue hacia 1690 cuando el colegio jesuita de San Francisco de Borja se fundo. Hacia fines del siglo el templo jesuita se reconstruyó por completo, y encontramos a José de Porres encargado de la obra como arquitecto.

Había terminado la catedral, y unas adiciones al palacio arzobispal unos cuantos años antes, y en ese tiempo trabajaba en la reconstrucción de San francisco.

Este nuevo magnífico templo de la Compañía de Jesús se dedicó el 5 de diciembre de1698, lo pagaron en parte con dinero obsequiado en 1642 por Nicolás Jutiniano Chavarría.

Era una de las más vistosas y espléndidas de las iglesias conventuales de Santiago y la más céntrica. Daba al oriente su propio atrio amplio y no distaba más que una manzana de la Plaza  Real. Estaba adornada la fachada en colores aplicados sobre el estuco,  usándose el rojo, verde, amarillo, pardo y negro, lo cual le dio un aspecto completamente distinto de cualquier otro templo de la cuidad.

 

Las columnas pareadas y la distribución de hornacinas es muy semejante a la composición  que empleó Porres en la parte central de la catedral y también en la fachada de San Francisco, pero por otra parte, las tres fachadas difieren bastante entre sí.

Es el uso de los colores en las columnas, alrededor de las aberturas, los nichos y aun en las superficies lisas de los muros, lo que le da a esta iglesia su distinción especial. Era a la vez grande y muy adornado el interior.

Tenía tres naves, un coro grande sobre la entrada oriental, un presbiterio amplio y varios altares laterales ricos. Las pilastras, los arcos y las pechinas del interior estaban decorados también con dibujos en colores.

Por ser nuevo, sufrió el templo menos daños en los terremotos de 1717 que las otras instalaciones que ocupaban lo que quedaba de la manzana.

Aunque el edificio original de terminó hacia 1700, reconstrucciones y ensanchamientos continuaron después de los terremotos de 1717 y 1751 y no se consideró completamente terminada la fábrica  hasta 1767.

Después de los terremotos de 1751, pidieron los jesuitas cuatro mil pesos de los fondos fiscales para ayudarles en la reparación y dos años más tarde, el mayordomo de los propios de la cuidad fue autorizado a sustituir el empedrado del atrio de su templo por losas.

El edificio de dos pisos que cubrió la mayor parte de la manzana al norte del templo, sirvió de residencia y de casa de ejercicios.

Se puede juzgar su magnitud por el hecho de haber contenido tres patios grandes y uno pequeño.

Un informe enviado al rey en 1740 declaró que no se encontraban  más de once religiosos en su residencia y entre éstos había nada menos que cinco catedráticos y un maestro de escuela elemental.

Escribió Juarros que en 1767 doce religiosos habitaban allí. No parece haber duda tocante a estos números considerable de otras órdenes en Santiago, hay que dudar de la estadística. Durante estos mismos años La Merced tenía unos cien religiosos que habitaban su convento y en San Francisco vivían aun más.

Se supone un número todavía más grande en Santo Domingo puesto que tenía unos cincuenta casi dos siglos antes, en 1579 para ocupar y mantener un edificio de este tamaño debieron haber tenido los jesuitas un grupo muy grande de criados o de hermanos legos.

Los cuatro claustros habrían podido servir de morada a tantos como cualquier otro convento de la cuidad.

No parece haber datos sobre el número de estudiantes que habitaban en esta fábrica, se cree que el Colegio de San Francisco de Borja ocupó un edificio inmediatamente al sur y enfrente de la iglesia.

Las descripciones fragmentarias que se hallan del convento, dan las acostumbradas piezas importantes, biblioteca General,  administración, refectorio, aulas, etc. Estos cuartos muy amplios se encontraban en el piso bajo.

Parece también que se puede decir con razón que cada jesuita tenía un apartamento espléndido rodeado de comodidades que le permitían las constituciones de la Orden y donde podía dedicarse a sus estudios especializados.

 

Entre este número pequeño de letrados religiosos, uno de los más eruditos fue Rafael Landívar, quien nació en Santiago en 1731, se distinguió cuando era estudiante muy joven y fue más tarde el famoso poeta autor de Rusticatio Mexicana. Expulsado de Santiago con sus compañeros jesuitas, murió en Bolonia Italia en 1793.

En marzo de 1767 se emitió una cédula real que expulsó a los jesuitas de todas las tierras de España, y se les notificó de esta acción a los jesuitas de Santiago el 16 de junio.

Muy temprano por la mañana del primero de julio, los religiosos de la Compañía de Jesús salieron dejando sus bienes encargados a una comisión dependiente del arzobispo.

En 1773 no se había dispuesto todavía del caudal de la Orden, se hicieron varias sugestiones tocante al uso posible del edificio del convento para fines civiles o gubernativos, tal como el estanco del tabaco. Se sugirió también cederlo a la congregación de San Felipe Neri de la Escuela de Cristo. En 1773 se destruyó la iglesia, pero resistió el edificio del convento que todavía queda.

En 1865 se servía de él para fábrica de tejidos, las murallas exteriores, septentrional y occidental, conservan todavía algo del carácter arquitectónico del convento.

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